AREPIN
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Arepín no usa un sistema comprado ni una libreta. Toma pedidos por internet y en el local, los manda a la cocina, coordina a los domiciliarios, cobra de tres formas distintas y le dice al dueño cuánta masa preparar mañana. Todo en un solo lugar, hecho a la medida de cómo trabaja el negocio — no al revés.
Ninguno es dramático por separado. Juntos, son la diferencia entre un negocio que crece y uno que apenas se sostiene.
Llegan por WhatsApp, por teléfono y en el mostrador al mismo tiempo. Alguno se traspapela, y nadie se entera hasta que el cliente reclama.
Cuánto entregó cada domiciliario, cuánto se cobró en efectivo, qué mesa pagó. Al cierre, todo se reconstruye a mano y con dudas.
¿Cuánta masa preparo mañana? ¿Qué producto no se está vendiendo? ¿Qué día conviene reforzar el personal? Sin datos, todo es corazonada.
En un municipio como Maicao, la señal falla. Un sistema que solo funciona conectado no sirve para trabajar de verdad.
Esta es la forma más rápida de entenderlo: seguí un pedido desde que el cliente aprieta «Pedir» hasta que la plata cuadra en la noche. Es el mismo recorrido que hace un pedido real, todos los días.
Toca reproducir para seguir el pedido paso a paso.
Cada una resuelve un problema concreto de la operación diaria. Se pueden usar todas o solo las que tu negocio necesite.
Del sitio web, del mostrador o de la mesa, todos caen al mismo tablero. Cada uno avanza por etapas visibles, y las tarjetas cambian de color cuando llevan demasiado esperando.
Pensada para personal con poca familiaridad digital: una sola pantalla, botones grandes, sin menús escondidos. La comanda se imprime sola cuando el pedido entra a preparación.
Se asigna el mensajero, le suena la alarma en el celular y corre un cronómetro. Al cierre, el sistema calcula exactamente cuánto debe entregar cada uno y deja registro de quién recibió.
Pago único, dividido entre métodos, o cuenta separada donde cada comensal paga lo suyo. Con comprobante de transferencia adjunto cuando hace falta.
Ventas por día y por hora, productos que suben y bajan, clientes que vuelven, tiempos de cocina y rendimiento de cada empleado. Y una predicción de cuánta demanda viene.
Se instala como aplicación en el celular y sigue trabajando cuando se cae internet. Lo que se hizo sin conexión se sincroniza solo cuando vuelve.
No es que la pantalla esconda botones: el sistema directamente no deja. Si un mesero intentara cobrar desde su celular, no podría — la regla no vive en el diseño, vive en el fondo del sistema.
| Puede… | Mesero | Cajero | Cocina | Domiciliario | Dueño |
|---|---|---|---|---|---|
| Tomar pedidos | ● | ● | · | · | ● |
| Pantalla de cocina | ● | ● | ● | · | ● |
| Mesas del salón | ● | ● | · | · | ● |
| Cobrar | · | ● | · | · | ● |
| Repartir domicilios | · | · | · | ● | ● |
| Su propio rendimiento | ● | ● | · | ● | ● |
| Ventas del local | · | · | · | · | ● |
| Cierre de caja | · | · | · | · | ● |
| Dar de alta empleados | · | · | · | · | ● |
Cinco tipos de permiso, no cinco usuarios. Podés tener dos cajeros o diez, tres meseros o quince: cada persona entra con su propia cuenta y queda registrado quién hizo qué. Y si tu negocio necesita un rol que acá no está —un supervisor de turno, un encargado de compras— se agrega.
Cuatro capas que trabajan sin que nadie tenga que copiar información de una a otra.
Estos números son del sistema, no de una presentación: es lo que sostiene la operación de un negocio real desde abril.
Un sistema que maneja la plata de un negocio no puede fallar en silencio. Esto es lo que hay debajo para que eso no pase.
Ninguna actualización llega al negocio sin pasar por trece pruebas automáticas que revisan desde las cuentas hasta que nada se desborde en un celular chico.
La información completa se guarda tres veces por día en un lugar aparte, con un mes de historia. En el peor de los casos se perderían unas horas, no el trabajo de meses.
Quien no puede cobrar, no puede — aunque manipule su teléfono. La regla la impone el sistema por debajo, no el botón que se muestra en pantalla.
Cuándo entró el pedido, cuándo empezó a prepararse, cuándo salió, quién lo cobró. De ahí salen los tiempos reales, no los estimados.
Se instala en el celular y sigue trabajando sin internet. Lo que se hizo desconectado se sincroniza solo cuando vuelve.
Cada número que muestra sale de la operación real. No hay estimaciones de relleno ni cifras de ejemplo en los reportes.
Arepín vende arepas y asados, con domicilios y mesas. Tu negocio seguro trabaja distinto: otros productos, otros roles, otras reglas para cobrar o repartir. El sistema se ajusta a eso — no al revés. Escribime cómo funciona tu negocio hoy y te digo con franqueza qué parte te sirve tal cual, qué habría que adaptar y qué no tiene sentido para tu caso.
Escribí de qué se trata y qué te gustaría resolver. Sea una propuesta de inversión, una adaptación para tu restaurante o simple curiosidad: los mensajes me llegan directo y los respondo yo.
Tus datos se usan solo para responderte. No se comparten con nadie ni se usan para publicidad.